Emilia Pérez
Juan “Manitas” Del Campo, poderoso capo del
narcotráfico mexicano, decide darle una vuelta definitiva a su vida
sometiéndose a una transición de hombre a mujer. En pro de lograr este objetivo
contrata a la abogada Rita Castro (Zoe Saldaña) para que se encargue de que
todo el proceso sea llevado a cabo con éxito. Una vez que el cambio de género
es realizado, Manitas se convierte en Emilia Pérez (ambos roles interpretados
por Karla Sofia Gascón). Con el apoyo de Rita, Emilia trata de redimirse por
los crímenes cometidos en su vida anterior y mantener cerca a sus hijos y a su
exmujer Jessi (Selena Gómez).
Ya es peculiar que un relato enmarcado en el
mundo del narcotráfico tenga como tema principal la transexualidad y el
director francés Jacques Audiard (autor de la excelente “Un Profeta”, y la muy
recomendable “Oxido y Hueso”) lo hace aún más distintivo convirtiéndolo en un
musical. Esta combinación de elementos disimiles puede parecer interesante en
papel, y todo dependía de la ejecución.
Pido disculpas si de ahora en adelante puedo
tener una tonalidad un poco radical y aclaro que esto es solo una opinión, Pero,
desde mi punto de vista, esta es una de las peores películas que he visto en
los últimos años.
El filme se desarrolla en México y no hay la
mínima intención de representar la cultura de ese país de manera real. Los
números musicales son tontos y bastante frívolos con relación a los asuntos a
los que se refieren. La canción “La Vaginoplastia” es especialmente
superficial. Este tema ejemplifica la poca seriedad y la falta de estudio sobre
la transexualidad que transpira durante toda la duración de la película.
Hay muchos que, inexplicablemente, han defendido
a Selena Gómez en su rol de Jessi. Y más inexplicable es que haya sido nominada
en varias premiaciones como Mejor Actriz de Reparto (Bafta, Globos de Oro). Su trabajo
es espantoso. El personaje al que le da vida supuestamente habla español
y no solo lo habla mal, sino que hay momentos en que no se entiende lo que
dice. Y más allá de su deficiente manejo del idioma, su interpretación es
insulsa y carente de fluidez. No tengo nada en contra de esta artista, pero su
desempeño aquí es tan mediocre que raya en lo ofensivo. Karla Sofia Gascón está
un poco mejor en el papel que le da nombre a la película, pero me parece muy
sobrevalorada. Siento que su nominación a los Oscar no fue merecida y más aún si
tomamos en cuenta excelentes trabajos que quedaron por fuera (Saoirse Ronan en
“The Outrun”, y Marianne Jean-Baptiste en “Hard Truths” son dos buenos
ejemplos). Zoe Saldaña, quien se llevó a casa el Premio de la Academia a Mejor
Actriz de Reparto, luce generalmente correcta. Pero en ciertos momentos parece
no tener completo control de su personaje. La mejor actuación de la pieza, y la
que ha tenido menos reflectores, es la de Adriana Paz en el papel de Epifania
(amante de Emila). La actriz mexicana nos regala el único personaje que se
siente legítimo, coherente, y conectado al medio ambiente en el que la historia
se desarrolla.
No voy a profundizar en temas políticos o
agendas, pero no hay nada que justifique las 13 nominaciones a los Oscar que
“Emiia Perez” obtuvo en la edición 97 de estos Premios. Aunque para mí no se merecía
ninguna, incluso en las dos categorías en las que resultó ganadora, entiendo
que por ser una pieza tan particular tenga sus admiradores. E incluso que
algunos artistas del calibre de Guillermo Del Toro, Denis Villeneuve, o Meryl
Streep la apoyen con la misma pasión con la que otros la odian. Pero forzar sus
nominaciones en categorías donde no tenía cabida (Mejor Edición dejando fuera a
“Dune: Part Two”; Mejor Maquillaje y Peinados ignorando nuevamente a “Dune: Part
Two”; Mejor Cinematografía pasando por alto el magnífico trabajo en este rubro
de “Conclave”) termina resultando sospechoso e infinitamente injusto. Hace unas
semanas bromeaba con un amigo comentando que lo que faltaba era que la
nominaran a Mejores Efectos Especiales o a Mejor Corto Animado.
“Emilia Pérez”, con excepción de la labor de
Adriana Paz, no tiene muchos elementos que la rediman. Una narrativa irregular
y pretenciosa, un guion lleno de artificios que intensifican su carencia de
autenticidad, unas interpretaciones que lucen desconectadas del contexto de la
historia, y la prepotencia de un director al no le interesó plasmar los temas
que expone con sensibilidad y respeto, hacen que esta película sea inolvidablemente
mala.
Ramiro Cardozo B.-