Racine Ccs

Name: Ramiro.-

Wednesday, October 28, 2009

Bastardos sin Gloria (Inglourious Basterds)


Quentin Tarantino vuelve al ruedo cinematográfico con “Bastardos sin Gloria” un filme ambientado en la Segunda Guerra Mundial que nos cuenta la historia de un pequeño grupo de soldados judío-americanos, denominados Los Bastardos, cuya misión es asesinar nazis utilizando métodos de gran crueldad (escalpar cueros cabelludos, batear cráneos, etc.). A las órdenes del Teniente Coronel Aldo Raine (Brad Pitt) Los Bastardos se embarcan en una misión que pretende eliminar al alto mando Nazi. Esta misión los pondrá en el camino del inclemente Coronel de la SS Hans Landa (Christoph Waltz) apodado Cazador de Judíos.

Algunos de los detractores de Tarantino han cuestionado el tono en ocasiones humorístico del filme, su visión alternativa de los hechos históricos, y la ambigüedad moral de las situaciones que presenta. Aunque estas opiniones merecen respeto, creo que como película “Bastardos sin Gloria” es sencillamente genial. Tarantino utiliza ciertos elementos históricos para armar una fantasía alterna llena de sátira, tensión, e irreverente humor. Toma prestados elementos de otras películas de guerra y los descompone y adapta a su particular visión. El resultado: Una historia que toma rutas inesperadas y nos brinda personajes extrañamente magnéticos y situaciones escenificadas con entusiasta creatividad. Hay varias secuencias en este filme que están construidas de una forma magistral (La escena de apertura, el tenso encuentro en un bar, y el clímax en la pequeña sala de cine, son sencillamente inolvidables).

El elenco está ensamblado maravillosamente. Brad Pitt, utilizando un intencionalmente exagerado acento sureño, construye a Raine con total solidez bridándole excentricidad a su personaje y una determinación que ocasiones coquetea con la demencia. La joven actriz francesa Mélanie Laurent brilla como Shossanna Dreyfus, una bella mujer judía con su propio plan de venganza. Los alemanes Til Schweiger, como el sargento Hugo Stiglitz, y Diane Kruger, como una actriz que realiza labores de espionaje para el gobierno británico, también se lucen en sus respectivos personajes.

Pero la real estrella de este filme es el actor austríaco Christoph Waltz, quien como el despiadado Hans Landa pasa automáticamente a formar parte de la lista de los villanos más memorables de la historia del cine. Waltz realiza un descomunal trabajo brindándonos a un psicópata incisivo, astuto, con un excelente manejo de la palabra y amplia cultura general. Un monstruo, consciente de su poder destructivo, que se regocija con el temor que genera en sus víctimas y enemigos. Este es el tipo de caracterización que inmortaliza a un actor. Aunque Waltz decida no hacer nada más en su vida, siempre será recordado por su extraordinario desempeño en esta película.

“Bastardos sin Gloria” es una gran experiencia cinematográfica. Magníficamente escrita, y construida casi a la perfección, la película maneja sus elementos con una pericia que da envidia. Tal vez esa envidia hace que muchos tilden a Quentin Tarantino como un egocéntrico, un niño malcriado que disfruta las auto-referencias, o un creador prepotente que no pierde la oportunidad de demostrar lo mucho que sabe de géneros e historia del cine. Puede que todos estos argumentos calcen con su personalidad, pero la realidad irrefutable es que este director norteamericano es uno de los artistas más talentosos y singulares del cine actual y esta esplendida película es una prueba más que contundente.

Ramiro Cardozo.-

Monday, September 28, 2009

Enemigos Públicos (Public Enemies)


Desde el punto de vista visual “Enemigos Públicos” es un filme impecable. La recreación de la época (los años de la Gran Depresión norteamericana), la fotografía, y la cuidada iluminación, son de un altísimo nivel lo que le brinda a la obra una gran elegancia estética digna de admiración.

Sin embargo, me parece que la película no es tan acertada en cuanto a narrativa se refiere. La historia de los últimos días de la vida de John Dillinger (Johnny Depp), notorio asaltante de bancos en los años 30 y especie de Robin Hood para la clase obrera de la época, tiene carencias en cuanto a construcción de personajes y su ritmo es algo inconsistente.

Michael Mann, uno de los mejores directores norteamericanos de la actualidad, se queda un poco corto en sus intenciones de crear un relato intenso con una mezcla adecuada de acción, crimen, y romance. Estos elementos lucen poco cohesionados en varios pasajes de la obra y esto le resta fortaleza a lo que transpira en pantalla.

Dillinger es presentado como una celebridad, un mito viviente, y esta aproximación es atractiva en las primeras instancias del metraje pero se va haciendo cansona y repetitiva a medida que la historia avanza. Me parece que faltó una mejor confección dramática del personaje, algo que mostrara con mayor elocuencia sus motivaciones, que lo vinculara con mayor solidez al espectador. Algo similar sucede con Melvin Purvis (Christian Bale), policía y perseguidor de Dillinger. El personaje es unidimensional y sencillamente aburrido.

Depp muestra carisma y magnetismo en el rol protagónico pero tuve la impresión que nunca dejó de ser Johnny Depp. Más que representar a un personaje me parece que brinda una versión de sí mismo, de su propia celebridad. Christian Bale hace lo que puede con un personaje escrito a medias. Marion Cotillard, como Billie amante de Dillinger, brinda la interpretación de mayor credibilidad de la película pero la relación romántica entre ambos, que comienza con mucha fuerza, se va diluyendo entre un conjunto de situaciones poco interesantes.

Las escenas de acción y los violentos tiroteos están muy bien coreografiados y lucen reales, pero carecen de intensidad o carga emotiva. Mann no logra que nos interesemos por los personajes complementarios así que poco importa quién vive o quién muere.

“Enemigos Públicos” es un filme muy vistoso a nivel estético pero poco memorable como relato criminal. Mann quien ya ha demostrado que puede manejar con maestría este tipo de relatos (“Heat” es un ejemplo emblemático) se muestra con poco pulso en esta oportunidad y nos deja una obra que prometía mucho y ofrece poco.


Ramiro Cardozo B.-

Wednesday, September 16, 2009

Te Amo Brother (I Love You, Man)


En vísperas de su boda con Zooey (Rashida Jones) Peter Klaven (Paul Rudd) comienza a racionalizar que no tiene amigos hombres y que sus únicas relaciones medianamente estables con personas de su mismo sexo son las que sostiene con su peculiar padre (J.K Simmons) y su hermano gay (Andy Samberg). Por esta razón nuestro protagonista comienza a buscar, entre un grupo poco ortodoxo de personas, a alguien que se convierta en un buen amigo y posible padrino de su boda. Después de varias citas infortunadas Peter conoce al despreocupado Syd (Jason Segel) con quien comienza a establecer lazos de amistad.

Esta es la premisa de “Te Amo Brother” una comedia amable, divertida, e inteligente, que con situaciones simples retrata las interacciones de amistad y la manera que estas pueden influenciar nuestra percepción del mundo que nos rodea. El director John Hamburg maneja su relato con acierto logrando mezclar equilibradamente dosis de humor algo vulgar, pero siempre divertido, con diálogos agudos que reflejan aspectos universales de amistad, y relaciones de pareja.

El filme desarrolla con tino la conexión fraterna que Peter tiene con Syd pero sin perder de vista el lazo emotivo con su futura esposa. Las conversaciones entre Peter y Zooey además de ser entretenidas son creíbles y esto permite que el espectador se pueda sentir identificado con sus acuerdos y desacuerdos. Los personajes principales están bien escritos y sus personalidades se establecen desde el principio lo que contribuye a que veamos con claridad la manera en se afectan los unos a los otros.

Paul Rudd y Jason Segel realizan una labor protagónica de primera línea. Ambos intérpretes crean un ritmo humorístico fluido entre sus personajes generando situaciones que aparte de ser graciosas lucen reales y honestas. Rashida Jones (hija del legendario productor musical Quincy Jones) interpreta con solvencia a Zooey manteniéndose a la altura de sus compañeros de reparto. El resto de los actores involucrados realiza una eficiente función complementaria contribuyendo a las risas y la simpática narrativa de la pieza.

“Te Amo Brother” seguramente no se va a convertir en un titulo obligado de la comedia norteamericana y la verdad es que no tiene ese tipo de pretensiones. Sin embargo, es un filme bien ejecutado, fresco, y muy ameno. Una buena opción.

Ramiro Cardozo B.-

Monday, June 08, 2009

Déjame Entrar (Låt den rätte komma in)


“Déjame Entrar” es una peculiar y magnifica película sueca, ambientada en el Estocolmo de 1982, que reta a cualquier tipo de clasificaciones.

El filme, dirigido por Tomas Alfredson y basado en la novela de John Ajvide Lindqvist (también autor del guión de la pieza), utiliza el mito del vampirismo para hablar de temas como la angustia de la adolescencia, la soledad, los desencuentros familiares, las emociones del primer romance, y las oscuras implicaciones del instinto asesino.

“Déjame Entrar” está contada con un estilo minimalista y pausado que imprime un carácter enigmático a todas sus imágenes. La obra posee elementos fantásticos y situaciones propias de relatos de terror, pero Alfredson se asegura de mantener los efectos especiales y los brotes de sangre en niveles de total austeridad. El talentoso cineasta sueco logra confeccionar una obra perturbadora desechando la utilización de imágenes gráficas burdas e innecesarias. La tensión y la atmósfera inquietante de la historia son creadas a base de puro lirismo cinematográfico donde destaca una estupenda atención a los personajes centrales y al entorno climático y social en el cual se desenvuelven.

La interacción entre Oskar (Kåre Hedebrant), un joven introvertido de imaginación algo mórbida, y Ely (Lina Leandersson), una niña reservada y de aire peligroso, es la columna vertebral del relato y tanto Hedebrant como Leandersson se lucen en sus respectivos roles. Ambos intérpretes poseen rostros misteriosos que son aprovechados al máximo por Alfredson y el director de fotografía Hoyte Van Hoytema. Todos los primeros planos de nuestros protagonistas reflejan su intrincado mundo interior y esto es logrado a través de una cuidadosa utilización de la luz y excelentes ángulos de cámara.

“Déjame Entrar” es una obra de inusual belleza que mezcla melancolía y sed de sangre de manera brillante. Su envolvente ritmo narrativo y las distintas lecturas de su historia la convierten en una película realmente especial. Ampliamente recomendable.


Ramiro Cardozo B.-

Wednesday, April 15, 2009

Quisiera ser Millonario (Slumdog Millionaire)


Con “Quisiera ser Millonario” Danny Boyle vuelve a demostrar que es uno de los mejores narradores cinematográficos del cine actual. La manera poco convencional en que el director maneja temas mil veces contados es digna de todos los elogios.

En esta oportunidad el director nos brinda una idílica fantasía romántica donde una cantidad de coincidencias poco probables convergen para que unos jóvenes enamorados logren estar juntos. Esta descripción sin duda suena a lugar común, pero Boyle redimensiona algunos elementos tradicionales del cuento de hadas y los desarrolla, de manera magistral, dentro de un durísimo entorno social lleno de miseria e injusticias.

La pureza de un amor ingenuo se contrapone a la realidad de una India caótica. La pareja protagónica se muestra como una especie de símbolo de supervivencia espiritual en un mundo inclemente donde predominan la pobreza y los actos criminales. Boyle mantiene un admirable equilibrio entre los aspectos sociales y el romanticismo de su relato imprimiendo frescura y vitalidad a cada una de sus escenas. Los flashbacks son utilizados a la perfección y la banda sonora respalda el carácter evidentemente emotivo de la historia. La fotografía y la edición son sencillamente impecables.

La hermosa Latika y el fiel Jamal, protagonistas de la historia, son personificados por tres parejas diferentes de actores (con poca o ninguna experiencia previa en cine) con la intención de ilustrar las distintas etapas vivenciales en que ambos interactúan. El trabajo de estos seis jóvenes, encabezados por Dev Patel y Frida Pinto, es lo que sostiene el eje central de la película. La química entre la pareja protagónica es esencial para que un relato como este funcione y el mencionado sexteto logra que la misma se mantenga viva e inalterable durante todo el metraje. También hay que mencionar la gran calidad expuesta por los tres actores que representan a Salim, hermano de Jamal y personaje clave del filme. Interpretes de mayor trayectoria en el cine indio como Anil Kapoor e Irrfan Khandan dan vida a los personajes adultos de la historia complementando de manera muy satisfactoria el espontáneo trabajo de sus compañeros de reparto.

“Quisiera ser Millonario” es una brillante fábula cinematográfica que amalgama elementos aparentemente incompatibles gracias al inmenso talento de Boyle y sus colaboradores. Una película de gran belleza, visual y temática, que no deben perderse los adictos a la magia del buen cine.

Ramiro Cardozo B.-

Tuesday, March 10, 2009

El Casamiento de Raquel (Rachel Getting Married)


Con “El Casamiento de Raquel” el talentoso cineasta Jonathan Demme (El Silencio de Los Inocentes) nos ofrece su obra mas íntima. El filme utiliza la celebración de una unión conyugal como excusa para escudriñar las complejidades emocionales de una familia con heridas que no terminan de sanar.

Kym (Anne Hathaway), quien se encuentra en un centro de rehabilitación para adictos, regresa a su hogar para asistir a la boda de su hermana Rachel (Rosemarie DeWitt). El exótico matrimonio, lleno de elementos budistas y tonalidades hippies, además de reunirla con su hermana permite que Kym interactúe con su protector padre (Bill Irwin) y con su evasiva, y aparentemente superficial, madre (Debra Winger). Los resentimientos, tristezas, tormentos internos, y tragedias pasadas comienzan a florecer paulatinamente en cada uno de los miembros de la familia obligándolos a afrontar sus emociones.

Jonathan Demme desarrolla su historia con sencillez creando una atmosfera de cercanía que permite que el espectador se sensibilice ante todo lo que sucede en pantalla. Casi todas las escenas están filmadas con cámara en mano e iluminación natural. Las tomas son bastante largas minimizando los cortes de edición y no se utiliza música incidental. Esta aproximación casi primitiva, al estilo Dogma, funciona positivamente ya que brinda una sensación de realidad e inmediatez que, en algunos momentos, nos hace olvidar que estamos viendo un largometraje de ficción.

El guión de Jenny Lumet (hija del gran director Sidney Lumet) está escrito con frescura y sin ningún tipo de artificio dramático. Todo lo que sucede luce absolutamente real. Este es un filme sobre seres comunes, con defectos, virtudes, y contradicciones, que se quieren y buscan cierto grado de comprensión. El dúo Demme-Lumet logra brindarle a la obra la naturalidad y la fluidez narrativa necesarias para que un relato de este tipo funcione.

Anne Hathaway se desprende de su imagen de princesa adolescente y nos regala el trabajo más maduro y complicado de su carrera. La bellísima actriz no busca crear empatía hacia Kym. Su intención es elaborar un personaje de carne y hueso, egocéntrico e inestable pero con un amor inalterable por su familia. Un trabajo realmente memorable. Rosemarie DeWitt, en el papel de Rachel, realiza una excelente labor transmitiendo a cabalidad los sentimientos de su personaje. Bill Irwin y Debra Winger, como los padres de Kym y Rachel, desarrollan sus respectivos roles de manera inspirada.

“El Casamiento de Raquel” es una obra que muestra distintos matices de las relaciones familiares con lucidez y genuina emotividad. El filme combina momentos dolorosos con episodios agudos y divertidos manteniendo constante un tono sincero que logra conectarse con el espectador desde el principio de la pieza. Muy recomendable.


Ramiro Cardozo B.-

Thursday, February 12, 2009

El Luchador (The Wrestler)


Dirigida por Darren Aronofsky (“PI”, “Requiem for a Dream”, The Fountain”) “El Luchador” nos cuenta la historia de Randy “The Ram” Robinson (Mickey Rourke), un profesional de la lucha libre que llegó a tener status de estrella en los años ochenta, pero que 20 años después apenas puede pagar la renta. Randy sigue luchando pero en círculos bastante decadentes que producen poco dinero y muchas lesiones físicas. Después de una emergencia médica, y en el fin de su carrera, nuestro protagonista trata de acercarse a una hija que apenas conoce (Evan Rachel Wood) y construir una relación sentimental con una stripper (Marisa Tomei) que, al igual que Randy, se encuentra en un punto álgido de su desempeño profesional .

“El Luchador” es un duro drama que nos presenta a un personaje solitario que trata de enmendar errores pasados y buscar algo de estabilidad en su vida. En manos de un director convencional la historia de Randy se podría haber convertido en un melodrama sensiblero lleno de lugares comunes, pero con Aronofsky al mando el resultado es descarnadamente real. El mundo donde se desenvuelven los personajes es sombrío y nada complaciente. La lucha libre está retratada desde un punto de vista intimista y casi documental. Aunque la violencia de esta actividad es coreografiada, la película nos muestra que los riesgos físicos que corren los luchadores son reales y en algunos casos inclementes. Aronofsky no se cohíbe en poner al descubierto el lado grotesco de la lucha pero se cuida de no satanizarla ni condenarla. Lo mismo se aplica en la forma en que el hábil director construye el recorrido dramático de los personajes de su historia.

Marisa Tomei se desnuda, física y emocionalmente, y nos ofrece una interpretación merecedora de todos los elogios y reconocimientos que ha recibido por parte de la crítica especializada. La bella actriz expresa la frustración y las dificultades interiores de su personaje con absoluta credibilidad. Evan Rachel Wood, como la melancólica y resentida hija de Randy, realiza una excelente labor complementaria.

No creo que exista una persona que haya podido interpretar a Randy mejor que Mickey Rourke. Las similitudes entre las vidas profesionales del personaje y el actor son obvias y Rourke parece estar drenando sus propios demonios a través de esta fenomenal interpretación. Aquí vemos a un actor totalmente inspirado brindando el 100% de sí para crear un personaje real, imperfecto, y difícil de olvidar.

Hay un solo aspecto del filme que me pareció algo fuera de lugar: Un discurso del protagonista en los minutos finales que, en mi opinión, no se corresponde con el tono crudo y sin concesiones que el relato mantiene constante hasta ese momento. Sin embargo esto no hiere de manera significativa a la obra. “El Luchador” es una película sólida que ofrece un drama humano bien construido y a un Mickey Rourke en el papel más importante de su carrera.


Ramiro Cardozo B.-

Milk


La última obra de Gus Van Sant nos cuenta la historia verdadera de Harvey Milk (Sean Penn), el primer hombre abiertamente homosexual elegido para un cargo publico en EEUU. La película sigue los pasos políticos del mencionado personaje desde su llegada a San Francisco hasta su trágica desaparición a finales de la década de los 70.

“Milk” es un interesante relato sobre un hombre que luchó por las reivindicaciones sociales de los homosexuales en una época de gran intolerancia. Van Sant, quien tiende a realizar películas poco convencionales (“My Own Private Idaho”, “Gerry”, “Elephant”, “Paranoid Park”, etc.), se despoja de sus instintos experimentales y nos ofrece una narrativa accesible y tradicional sin que esto signifique algo negativo. Creo que la intención del cineasta es mostrar de manera sencilla, y clara, la importancia de Milk como propulsor de cambios en una sociedad llena de prejuicios. Evitando enredos en la forma de contar su historia, Van Sant se asegura que la transcendencia de la vida de Harvey Milk sea transmitida de manera cristalina.

La recreación de la época en la que transcurre la obra es impecable. No hay nada que luzca fuera de lugar. La película fluye con buen ritmo y los progresos políticos de Milk, como Supervisor de Distrito, son desarrollados con mano experta.

Sean Penn realiza una labor protagónica de primera línea. El actor más que representar a Harvey Milk se “convierte” en él y nos brinda una de las actuaciones mas convincentes de su carrera (muy superior a su intervención en “Río Místico” por la que recibió un Oscar). Josh Brolin se luce como el inestable Dan White, un político de línea conservadora que inicialmente muestra cierta docilidad hacia Milk, para luego convertirse en uno de sus más férreos opositores. James Franco y Diego Luna, como amantes de Milk, y Emile Hirsh como una de las piezas fundamentales de su campaña política, realizan una encomiable labor en sus respectivos roles.

“Milk” ha sido señalada por algunos críticos como la mejor película del 2008, y esta es una opinión que no comparto. Es cierto que estamos en presencia de una obra de altísima calidad, dirigida e interpretada con gran pericia, pero en ciertos pasajes, específicamente los que se refieren a la lucha política, me parece que faltó algo de emotividad, de fuerza. Tal vez estos sean elementos subjetivos que dependen de la interpretación de cada espectador, pero creo que hay momentos en el filme donde existe cierto exceso de sobriedad (sobre todo en el desenlace). Sin embargo, en términos de construcción la película está perfectamente acabada.

“Milk” es una muy buena película que nos relata la vida de un hombre progresista que contribuyó de manera significativa a cambiar la percepción que la sociedad norteamericana tenia sobre la comunidad gay. Aunque, en mi humilde opinión, las últimas instancias del metraje son un poco frías, es indudable que la vida de Harvey Milk ha sido llevada a la pantalla con relevancia, respeto, y buen oficio cinematográfico.

Ramiro Cardozo.-

Vicky Cristina Barcelona


Vicky Cristina Barcelona” tal vez podría catalogarse como una agridulce comedia romántica bañada en neurosis. Woody Allen nos regala más de lo mismo, pero esta vez con sabor ibérico.

El filme nos permite compartir con Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson), dos grandes amigas, con personalidades muy diferentes, que deciden pasar el verano en la ciudad de Barcelona. Allí conocerán a Juan Antonio (Javier Bardem), un pintor que confiesa su atracción por ambas de manera directa e inmediata. A este trío se le sumará la apasionada María Elena (Penélope Cruz), ex esposa de Juan Antonio quien regresa a Barcelona (después de su paso por Madrid) presentando un estado emocional bastante frágil.

La película trata la interacción de sus personajes con la típica comicidad intelectual de Allen. Los temas favoritos del cineasta (infidelidad, contradicciones psicológicas, insastifacción matrimonial, búsqueda interior, creatividad, etc.) vuelven a estar presentes aunque en mi opinión son desarrollados de una forma no muy amena. Es indudable que el artista neoyorquino sigue demostrando gran fortaleza en la construcción de diálogos, pero lo que transpira en pantalla carece de contundencia narrativa. Los personajes, aunque muy bien interpretados por los actores involucrados, están llenos de clichés. Creo que el personaje más interesante de la pieza es la ciudad de Barcelona. Las locaciones escogidas son espectaculares lo que hace que la película sea muy agradable desde el punto de vista visual. Creo que hay más magia en los distintos rincones de la ciudad catalana que la que se produce entre los cuatro protagonistas.

El filme está provisto con una narración en off que nos va contando los distintos pasajes de la historia. No tengo nada en contra de este recurso (utilizado a la perfección en películas como “Buenos Muchachos”, y “The Shawshank Redemption”) pero creo que en este caso no funciona muy bien. La narración no aporta nada a lo que estamos viendo en pantalla y en algunos momentos resulta reiterativa.

Es indudable que “Vicky Cristina Barcelona” tiene elementos que resultan bastante atractivos: Scarlet Johansson y Penélope Cruz derrochan sensualidad y Javier Bardem realiza una buena labor aunque en un personaje algo estereotipado. La no muy conocida Rebecca Hall es una agradable sorpresa. Aunque menos exótica que sus compañeras de reparto, la actriz es la que, en mi opinión, realiza el mejor trabajo histriónico de la pieza. La película tiene muy buena estética y la belleza de Barcelona es plasmada con gran profesionalismo. Pero, a pesar de lo anterior, la película no logra ser realmente divertida, o genuinamente romántica, o satíricamente interesante.

Aunque “Vicky Cristina Barcelona” luce vivaz gracias a los hermosos escenarios españoles, desde el punto de vista temático me pareció una película floja sin condimentos interesantes. Parece que la excelente “Match Point” fue solo un despertar fugaz del talento creativo de un director que no logra añadir elementos nuevos a la sensibilidad neurótica que lo hizo famoso.

Ramiro Cardozo B.-

El Visitante (The Visitor)


"El Visitante” es una de esas grandes sorpresas provenientes del cine independiente norteamericano. Escrita y dirigida con gran sensibilidad por Thomas McCarthy, la película nos cuenta la historia de Walter Vale (Richard Jenkins), un profesor universitario que redescubre la pasión por la vida cuando comienza a interactuar con una pareja de ilegales.

Walter es un intelectual venido a menos que lleva una vida que parece estar en piloto automático. Imparte clases en una universidad en Connecticut, recibe lecciones de piano (como una especie de tributo a su esposa fallecida quien era pianista), y hace creer a sus colegas que se encuentra en los preparativos de lanzamiento de su último libro. Por orden de su Universidad, Walter accede, a regañadientes, a asistir a una conferencia en la ciudad de Nueva York donde posee un apartamento. Al llegar al inmueble encuentra a una pareja de inmigrantes viviendo allí. Después de la confusión y hostilidad iniciales, comienza a desarrollarse una relación de amistad que poco a poco va sacando a Walter de su letargo vivencial.

“El Visitante” funciona extraordinariamente bien por la resistencia de McCarthy a caer en sensiblerías y lugares comunes. No hay ninguna intención de crear cuentos de hadas ni plasmar en pantalla transformaciones que no sean reales. La historia se desarrolla a un ritmo pausado y los personajes se comportan de manera racional y totalmente creíble. La pareja de extranjeros, conformada por un músico sirio llamado Tarek (Haaz Sleiman) y la joven Senegalesa Zainab (Danai Gurira), está desarrollada con gran respeto evitando cualquier estereotipo. Aunque no estamos en presencia de un filme abiertamente político, es evidente que a McCarthy le interesa retratar lo inflexibles y duras que pueden ser las políticas de extradición de EEUU en algunos casos específicos. Sin embargo, el cineasta no asume ninguna posición radical sobre el tema y en ningún momento utiliza su obra como panfleto ideológico

La fuerza de la película se encuentra en la transformación interna de Walter. El despertar de las sensibilidades de nuestro protagonista, como respuesta a la interacción con personas de diferente bagaje cultural, es presentado con gran habilidad y de manera sublime. El trabajo de Richard Jenkins en el personaje central es sencillamente brillante. Este experimentado actor, a quien normalmente vemos en papeles de soporte en películas producidas en Hollywood (Las Brujas de Eastwick, North Country, Hermanastros, Burn After Reading, etc.) aprovecha esta rara oportunidad como protagonista para regalarnos una de las mejores actuaciones masculinas del 2008. Jenkins asume la piel de Walter de manera inspirada y logra exteriorizar los cambios en la vida interior de su personaje con una sutileza que solo los grandes actores son capaces de crear. No hay nada forzado en esta interpretación, todas las reacciones del personaje lucen totalmente genuinas y esto es fundamental para que el filme funcione. Es una lastima que esta sea una película de poca difusión en salas comerciales. El trabajo de Jenkins merece ser visto a gran escala.

Los desconocidos Haaz Sleiman y Danai Gurira brindan frescura y naturalidad a los personajes de Tarek y Zainab, y la química entre ellos y Jenkins es palpable. La actriz de origen israelí Hiam Abbass en el papel de Mouna, madre de Tarek, realiza una labor eficiente aunque no tan descollante como sus compañeros de reparto.

“El Visitante” es una hermosa película que celebra las diferencias culturales sin caer en zalamerías irreales. Es un drama profundo e íntimo realizado con una sencillez narrativa que nos invita a involucrarnos en el relato sin ningún tipo de reservas. Un filme que indudablemente vale la pena ver.

Ramiro Cardozo B.-